Ciudad de México.- En rueda de prensa, el senador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro “Alito” Moreno, denunció haber sido víctima de una provocación por parte del presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, durante la sesión más reciente de la Comisión Permanente.
De acuerdo con Moreno, la mayoría oficialista encabezada por Morena y sus aliados ha buscado de manera sistemática impedir que la oposición, particularmente el PRI, tenga acceso a la tribuna para fijar posturas en temas de relevancia nacional.
“En reiteradas ocasiones, tanto Adán Augusto como Gerardo Fernández Noroña han buscado callar las voces que pensamos distinto, que queremos debatir y señalar los excesos del gobierno. Hoy lo volvieron a hacer, cerrando el debate y tratando de impedir que el PRI expusiera su posicionamiento”, señaló el legislador tricolor.
El tema en disputa: seguridad nacional y cooperación con EE. UU.
La polémica surgió cuando la bancada priísta buscaba manifestar su postura sobre la posible injerencia de agencias estadounidenses en México, bajo el argumento de que la cooperación internacional puede fortalecer la lucha contra la delincuencia organizada.
No obstante, antes de que el tricolor pudiera exponer su posicionamiento, Fernández Noroña dio por concluida la sesión, lo que desató reclamos de la oposición y acusaciones de autoritarismo por parte de Moreno.
“Es inaceptable que se nos niegue el derecho a la palabra en un órgano que debería ser garante del debate democrático. Morena quiere un Senado de aplausos, no de contrapesos. Pero aquí estaremos, denunciando y dando la batalla por México”, afirmó Alito.
Una disputa que refleja la tensión política
Este nuevo encontronazo entre oposición y oficialismo refleja la tensión creciente en la Cámara Alta, donde los bloques han intensificado sus confrontaciones en torno a la agenda de seguridad, las reformas impulsadas por el Ejecutivo y la participación de actores internacionales en la estrategia contra el crimen organizado.
Con las elecciones intermedias en el horizonte y un ambiente político cada vez más polarizado, el Senado se ha convertido en un campo de batalla donde las acusaciones de censura, autoritarismo y provocación son moneda corriente.